Los niños y el duelo

Los niños y el duelo

Los niños y el duelo, son parte del vivir, ante una situación de muerte de un familiar muy querido, lo mejor es presentar los hechos con honestidad.

Ante el caso del fallecimiento de un ser querido del niño, lo más indicado es ser completamente honestos, no esconder lo que ocurre, con el pretexto de ahorrarle el sufrimiento, hasta los más pequeños son sensibles al llanto y las reacciones de los adultos, a los cambios en la rutina familiar, a la ausencia de la persona fallecida.

Sólo en caso de muertes repentinas, puede ser aconsejable apartar al niño durante las primeras horas, cuando las escenas son más desgarradoras. El niño debe percibir que los adultos están tan tristes como él, pero podemos ahorrarle esos momentos de pérdida del control.

Cómo dar la noticia en los niños y el duelo:

Es preferible hablar con el niño lo antes posible sobre el fallecimiento. Luego de las primeras horas, debe procurarse un lugar adecuado para explicarle lo ocurrido, en palabras sencillas y sinceras.

Los niños y el duelo

Es importante explicarle cómo ocurrió la muerte, pero lo haremos con pocas palabras, evitando dramatizar, o las situaciones que puedan causarle una impresión muy fuerte.

En caso de suicidio, es inútil ocultar la causa, pues siempre se lo informará alguien ajeno a ala familia. Lo mejor es explicarle qué significa, y aclararle que nada tuvo que ver él con lo ocurrido, ni que fue a causa de que no lo quisieran.

Si el niño pregunta por qué tuvo que morirse, lo más honesto es responder que no sabemos por qué tuvo que morirse, pero que todos algún día nos moriremos eventualmente, que es algo natural, y de lo cual no hay que sentir temor.

En niños menores de cinco años, todo es literal, por lo tanto es mejor decir directamente que se murió, y que no puede seguir viviendo, pues su concepto de la realidad es relativo.

Los ritos funerarios:

Es conveniente animar al niño a participar del rito funerario, si es que éste lo desea, ya que es una manera de vivenciar el hecho definitivo de la muerte. Pero si no lo desea, es conveniente realizar alguna ceremonia sustitutiva, como encender una vela, o algo similar. Pero nunca hacerle sentir culpable por no desear participar en el ceremonial. En caso de que haya fallecido uno de los padres, tal vez el superviviente no esté en condiciones de acompañar al niño en este trance, de modo que lo ideal es que alguien muy cercano se encargue.

Expresar los sentimientos de los niños y el duelo:

Es fundamental animar al niño a expresar sus sentimientos. En todo momento, si desea llorar, o formular preguntas, o sentirse deprimido, que sienta que tiene el derecho y que está acompañado cuando lo hace, que no piense que será mal visto por sentirse triste, o que se lo querrá menos.

Es posible que en estos momentos, experimente el temor a la propia muerte, pues ha descubierto un hecho que no comprendía bien hasta entonces. También puede expresarse a través de sus juegos. Puede adoptar conductas de enfado inexplicables, y esto es causa de la frustración ante la pérdida.

En estos momentos lo más importante es que se sienta apoyado, querido y comprendido, ya que se encuentra vulnerable y su mundo ha cambiado drásticamente.

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