La piromanía es un trastorno del control de los impulsos, que produce una atracción por el fuego, la forma de producirlo, observarlo, dominarlo. El pirómano presenta una sintomatología bastante evidente, pues esencialmente produce incendios de forma deliberada y conciente, y experimenta alguna clase de gozo al presenciarlos y participar en sus consecuencias. Todo lo relacionado al fuego le atrae.
No es lo mismo un pirómano que un incendiario, ya que el segundo, es una persona que decide provocar un incendio con algún motivo, y lo hace ocasionalmente. Un niño pirómano, puede diagnosticarse con relativa facilidad, ya que es muy probable que las consecuencias de sus actos sean percibidas por cualquiera. Ante la sospecha de que nuestro hijo es un pirómano, lo principal es consultar con un especialista, y procurar evitar el contacto con elementos relacionados con el fuego, para no avivar su ansiedad.
Características del pirómano:
Esta patología suele desarrollarse a temprana edad, afecta con mayor frecuencia a los varones, especialmente a los que no consiguen destacarse socialmente. Puede haber pirómanos de todas las edades, pero es más frecuente en la adolescencia. En la infancia aparecen casos de piromanía, pero muchos son causados por curiosidad, más que por patologías de comportamiento.
Muchos pirómanos se involucran con actividades relacionadas con el fuego, como bomberos, programas de prevención de incendios, fábricas de fuegos artificiales, etc.
El pirómano atraviesa por dos fases cuando provoca un incendio, antes de cometer el delito, sus niveles de adrenalina están disparados, pero una vez iniciado el incendio, descargan la tensión acumulada con el disfrute de sus consecuencias, lo cual les brinda sensaciones gratificantes.
El pirómano no experimentas remordimientos por su accionar, sólo está interesado en la satisfacción que consigue con ella. No existe un tratamiento concreto para esta enfermedad, y en general, no hay motivaciones que lleven a estos individuos a desear una cura. Por lo general, es la prisión, la única solución para evitar que provoquen nuevos incendios.
La piromanía probablemente no es el único problema que estos enfermos presentan, sino más bien un síntoma de otra problemática, como el rechazo social, problemas familiares y otros, una investigación que conduzca a las raíces del problema, puede ayudar a solucionar esta patología que puede tener graves consecuencias.