Para jerarquizar nuestro jardín, uno de los elementos más destacados que podemos incluir, son las fuentes de jardín .
Posibilidades del agua:
El agua en su movimiento constante, produce un efecto sedante y refresca el ambiente en las tardes estivales. Su presencia ha sido disfrutada desde la antigüedad, en sus variadas formas, ya sea como estanque, riachuelo, cascada, o elaborada fuente.
El agua modifica el microclima del jardín, aumenta la humedad, lo cual nos permite cultivar variedades de climas húmedos, y refresca en los meses de calor. También es un elemento muy agradable a la vista, y resulta un excelente llamador para las aves.
Es un elemento versátil que podemos trabajar en el jardín, puede estar en movimiento o en reposo, podemos incluir plantas acuáticas y hasta algunos peces. Podemos hacer que circule por canales, o formar pequeños riachuelos con puentes que los atraviesen. Podemos instalar una fuente, o simplemente hacer que el agua brote de algún pinto oculto y se esparza entre un cúmulo de rocas. También nos permite crear juegos visuales con luces.
No debemos pensar que las fuentes están limitadas a los jardines de importantes proporciones, incluso una terraza admite un punto de agua, y en el mercado existen pequeñas fuentes como las del feng-shui que se adaptan hasta al mínimo rincón. También podemos recurrir a una modesta tina de zinc o cemento, combinada con plantas acuáticas y rodeada por macetas.
Fuentes de jardín como sistema de riego:
Las fuentes pueden formar parte del sistema de riego de un jardín, combinadas con canales que partan de ella hacia todos los rincones.
Ya los musulmanes empleaban este sistema durante su dominio sobre España, conjugando sus conocimientos de ingeniería, con la abundancia de la tan preciada agua de estas tierras. Uno de los ejemplos más famosos, lo constituye el patio de los leones de la Alambra, donde se puede apreciar la distribución de los canales que salen de la fuente central hacia los cuatro lados del patio, y cuyo maravilloso sonido confiere al espacio características casi mágicas.
Tipos de fuentes de jardín:
Las más usuales son las de piedra labrada, tienen una función ornamental y pueden durar muchísimos años. En general están diseñadas por escultores y su acabado es sumamente elaborado, constituyen piezas únicas y son muy costosas.
Otros materiales más humildes son la arcilla o el cemento, permiten una elaboración, tanto artesanal como en serie, son más económicas, y su aspecto, puede resultar tan impresionante como las anteriores. Se presentan en variados tamaños, por lo cual es muy fácil encontrar la que se adecue al espacio disponible. Otro punto a su favor, es que casi no requieren mantenimiento.
Actualmente, los materiales tradicionales han sido desplazados por los modernos, que suman a su costo muy bajo, la facilidad en la instalación y su liviandad, así como la versatilidad de sus formas. Es el caso de la poliresina, un material plástico muy empleado en la elaboración de fuentes de jardín tanto para interiores como para exteriores.
Para instalar plantas acuáticas es preferible emplear estanques y no fuentes, pues el movimiento del agua impide que se desarrollen. También se puede optar por jardines acuáticos en miniatura, cultivados en una tina o acuario.
No es aconsejable instalar las fuentes debajo de los árboles, pues éstos suelen desprender hojas, lo cual es un problema en el mantenimiento de la fuente, sin contar que las raíces del árbol podrían destruir la fuente o sus instalaciones.
Tampoco es buena ubicación, una zona donde la incidencia del viento sea muy intensa, debido a la evaporación, y al molesto efecto de rocío que produce al volatilizar el chorro de agua.
Por último, al instalar una fuente, es necesario tomar todas las precauciones de seguridad para evitar problemas entre el agua y los sistemas eléctricos que impulsarán la fuente.